
Sin lugar a dudas, el fútbol ha perdido a los jugadores interesantes por sus destrezas técnicas o esos habilidosos picarones que te hacen ilusionar con sus gambetas, si se quiere. En contraposición con esto, la redonda empezó a girar menos y ha pasado a ser un objeto en el cual, profesionalmente, la puede agarrar cualquiera y vivir de ella inexplicablemente. El caso del Ogro Cristian Gastón Fabbiani es ejemplar y maravilloso. Cuentan las leyendas futboleras, que este muchachín de 1,88 de alto e infinito de ancho, se ha destacado siempre en todos los clubes que jugó. Claro que hablo de leyendas o mitos. Es decir: basta de mentiras. Si hay delanteros mediocres en el fútbol argentino, uno es el Ogro. Y todo bien con él. Nadie le dijo a los medios ínflenlo ( ni que lo necesitara). Pero así sucedió. Un jugador que nació en el fútbol chileno porque en Lanús no tenía lugar. La verdad de la milanesa se deschava sola cuando diga quienes eran los que le quitaban lugar al Ogro para lucirse en el Granate: Rodrigo Mannara ( hoy Universidad Católica) y Eduardo Bustos Montoya ( en Temperley...). En fin, luego de su paso fantástico por Palestino de Chile, Fabbiani decide conquistar Argentina con su talento. Allí nomás empezó a jugar con el Ogro de la famosa película, y las máscaras de Shrek empezaron a fomentarlo en los medios. Nadie se apioló que el personaje que él decidía interpretar en la cancha era el del Burro. Pero ese es otro tema. En Lanús, sin paso ni gloria, deja un grato recuerdo: un lugar para Sand. Su carrera despega hacia Europa. Se va a jugar a un fútbol altamente competitivo y después a otro aún más , ¿Israel? ¿ Rumania? Ah, no me confundí. Se va a países altamente conflictivos para el idioma y la comida sobre todo. Allí baja de peso y vuelve a Argentina. Su paso por Newell´s debe haber sido lo mejor, lejos en toda su carrera. 19 partidos, 4 goles. Por Dios. Lo llaman goleador, el Tanque. ¿Me están cargando?
Luego de algunos partidos en donde pisaba la pelota y aguantaba insoportablemente el balón, es River quién le gana la batalla a Vélez y se lleva al famoso Ogro a sus plantillas. Resultado: Vélez campeón con la vuelta en el Amalfitani y el Ogro se queda dando la vuelta en Esperanto. A partir de allí se lo empieza a ver a Cristian en todas las revistas menos en el Gráfico. Sería lo único que falta. Es que es tan triste este fútbol que el 9 de River es este chico... Sus constantes apariciones en programas de TV y fotos desopilantes en las revistas paparazzis, le costó una fama que le es difícil aguantar. Y pensar que lo mejor que hace es aguantar... Hoy tiene SU suerte
( digo Su, porque es hincha de River y mil veces dijo que defiende a muerte la camiseta: se lo toma a pecho. Algunos dicen que es un muerto por como juega) de jugar en uno de los clubes más decadentes de este siglo (gracias a estas decisiones) y acompaña la involución del club Millonario con su carrera. Tal vez en un año o dos vuelva a darle fuerza anímica a su fútbol y vaya a jugar a San Marino o Macedonia. Gente a priorizar las inferiores, y a no idolatrar a cualquiera que habla mucho y con la redonda en los pies...
Y eso que no hablé mucho de sus kilitos, cosas que están a la vista están de más decirlas...
Saludos.






